5 tips para planear un viaje accesible

Viajar es lo más más increíble que hay en este mundo, sin importar si logras cruzar una frontera, tener un sello en tu pasaporte, o simplemente pagar una caseta. Considero que conocer nuevos lugares es uno de los pocos alimentos que le hacen bien a nuestra el alma y la vida en si.

Ver nuevos paisajes, disfrutar el viento de un viaje en carretera, sentir la adrenalina de un aterrizaje en avión, probar la comida local, platicar con los habitantes de lugar y sentir que ganaste o aprendiste en ese viaje, son cosas que podría decirte que han enriquecido mi vida.

Tal vez no he tenido la oportunidad de cruzar muchas fronteras o un océano, pero sin duda, de los pocos lugares en mi país y de lo poco que he podido conocer en el extranjero es de donde he adquirido muchas historias por contar, anhelos de querer ver más y sobre todo una sensación de estar viva y libre.

Sé que para muchos viajar no es fácil, a veces la falta del tiempo o de dinero dificultan las cosas, pero creo que con un poco de organización, preparación y entusiasmo, puedes conseguir conocer muchos lugares sin gastar tanto. Por esa razón, quiero compartirte estos 5 tips para que puedas planear un viaje que sea accesible en todos los sentidos.

1. ¿Con quién vas a viajar?

Ahora que vivo en pareja y tengo un pequeño he de confesar que los tipos de viajes que he hecho han cambiado radicalmente, esto no significa que sea para mal, sino que simplemente son diferentes ya que no es lo mismo viajar sola, con amigas, con tu pareja, con niños o en familia.

Sola podía ir a donde quisiera, cuando quisiera y como quisiera. En pareja nos gusta ser muy aventureros, caminar por horas, visitar lugares de noche. Con bebé, tratamos de no hacer recorridos muy largos y de ir a lugares donde David pueda jugar. Cuando en el plan hay una segunda persona o más, las actividades y decisiones deben enfocarse en satisfacer a todos de ser posible. Cuando hay niños, entonces de preferencia el destino así como las condiciones de viaje considero que deben ser más enfocadas en ellos para que disfruten y no sufran.

Así que lo primero que te recomendaría es que pienses en destinos que sean del agrado y que se adapten a las personas que formarán parte del viaje. 

2. Compra todo con anticipación

Tengo una mala experiencia con este punto, ya que por razones ajenas a mí, planear con mucha anticipación un viaje me ha llevado a perderlo en 2 ocasiones. Nunca sabes qué puede pasar si lo planes con muchísima anticipación, pero, lo que sí es un hecho total, es que si lo organizas con un año o 6 meses de anticipación, conseguirás tarifas más económicas tanto en vuelos como en hospedaje. Y de hecho también encontrarás menos saturación y tendrás más opciones de elegir asientos y tipo de habitación por ejemplo.

3. Aprende a pescar ofertas

Tanto aerolíneas como hoteles y sitios de viajes tienen a lo largo del año (sobre todo a principios de año) ofertas para que adquieras vuelos, paquetes y hospedaje a precios más accesibles. Aquí la cosa es que ya tengas bien decidido el destino, las fechas, número de personas, pasaporte en su defecto y todo lo necesario para poder comprar en el momento que encuentres la oferta. 

Para ver si realmente vale la pena, monitorea durante un par de semanas previas a comprar para ver si efectivamente hay alguna ganancia y lee absolutamente todas las letras chiquitas de las ofertas.

4. Menos es más

Aunque a veces nos aferramos a tener viajes de ensueño, con lugares en primera clase, hospedajes de 5 estrellas y transportes de lujo, lo que he aprendido es que si no tienes el capital para hacer esto no debes forzarte.

La verdad es que puedes invertir lo que ibas a gastar en pasajes carísimos y habitaciones súper lujosas, en tours, gastronomía y experiencias de la vida local del lugar a donde vas.

Para lograrlo elige un vuelo que viaje de madrugada y que para pagar una tarifa más económica solo permita equipaje ligero, lo que me lleva a que a menos de que vayas de viaje durante meses, empacar solo lo necesario es lo mejor. Otra opción es buscar un Airbnb que sea más accesible que una habitación de hotel, me ha pasado que he encontrado lugares más lindos, acogedores y más económicos que hoteles de lujo.

También si viajas dentro de tu país, puedes planear un viaje en auto en vez de pagar un boleto de avión. Si viajas con más personas pueden dividir los gastos de casetas y gasolina entre todos, y lo más padre es que pueden conocer más lugares en cada parada que hagan. En México tenemos esta calculadora que David y yo usamos mucho para saber cuánto vamos a gastar de gas y casetas durante nuestros recorridos, es un costo aproximado pero nos ha ayudado un montón ya que por lo general viajamos trayectos largos en coche y con varios destinos, y así desde el principio sabemos cuánto vamos a gastar.

5. Investiga acerca de tu destino

Lo mejor antes de llegar a un lugar es tener una noción completa del destino, dígase investigar sobre sus mejores restaurantes, lugares turísticos, atracciones, medio de transporte, etc. Teniendo toda esta información en cuenta sabrás qué opciones se adaptan mejor a tu presupuesto. 

Seguro habrá mucha comida local rica, barata y recomendable que optar por un restaurante carísimo. También pueden existir paquetes para tours. Siempre es bueno conocer las opciones de transporte para que no te gaste una fortuna en taxis o ubers.

Haz un calendario con rutas, lugares y actividades para que desde el principio tengas una noción aproximada de cuánto gastarás. También investiga en los blogs de viaje del destino que visitarás para conocer las mejores recomendaciones.

¿Qué otra cosa agregarías para planear un viaje accesible? Lo único que puedo concluir es que cuando viajas como si fueras habitante del destino a visitar, aprendes, conoces y disfrutas más la experiencia sin tener que gastar una millonada 🙂

Chilanga, capricornio, comunicóloga, fotógrafa frustrada, amante de los viajes y los tacos, runner, yogui, comelona y parlanchina en potencia. Enamoradiza mal plan, tequilera de corazón, hiperactiva a más no poder y drama queen desde 1988.

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