La nueva y fascinante etapa de ser mamá

¡Hola de nuevo mis beauties! Hace mucho que no estaba por estos rumbos y no saben cómo las he extrañado. Todo este nuevo mundo de pareja, familia, mamá y otros aspectos laborales me hicieron alejarme del blog, pero en mi interior sabía que jamás lo dejaría de por vida, así que aquí me tienen de vuelta. 

Antes de contarles de otras cosas, quería platicarles de lo que han sido estos meses para mí, del significado que ha tomado en mi vida ser mamá.

No les puedo explicar la dicha tan inmensa que ha llegado a mi vida desde que mi pequeño David nació. Ahora tiene sentido de por qué a los bebés les llaman “bendiciones”, llenan tu vida de luz y no sabes de cuánto eres capaz hasta que salen de tus entrañas y se adueñan de tu corazón.

Soy muy feliz desde su llegada, amo sus besos con baba, su carácter refunfuñón, sus ocurrencias, sus hábitos bebé millenial, sus sonrisas con tres dientes… todo. Pero también hay un lado B de la maternidad que no sabes en realidad qué es hasta que lo vives. Ser mamá es lo más fascinante que me ha pasado en la vida, me ha puesto a prueba varias veces y he salido triunfante, pero también me transformó en otra persona, y no, no me lo tomen a mal, me dio unas por otras, pero muchas cosas han cambiado.

Mi paciencia se ha puesto a prueba miles de veces en lo que va de este año y descubrí que tengo que respirar y contar antes de hablar y actuar. Me di cuenta que me volví extremadamente emocional, lo que me hacía llorar en el embarazo, se potenció y a veces lloro por todo y por nada. También desarrollé una parte que ya era muy mía, pero con esta nueva etapa se ha hecho más visible, me volví súper dura y controladora, conmigo y con los demás. Tener un bebé me hizo querer tener todo y a todos bajo control, según yo para que todo me fuera más fácil, pero no funciona así.

Todo esto respecto a mi personalidad, pero también cambió esta parte, no sé si llamarla libertad, pero los días de echar relajo y amanecerla, de salir religiosamente con mis amigos cada semana, de despertarme a las 5 de la mañana para hacer ejercicio, de pararme de la cama a las 12 del día, de pasar todo el día en pijama sin hacer nada y solo pedir comida, de aventarme horas pintándome las uñas cada semana, todo esto disminuyó o se esfumó…

Cuando estaba de incapacidad podía dedicarme todavía a algunas cosas que eran mi ruta de escape como escribir, tomar fotos, cocinar, etc. pero cuando regresé a trabajar y David bebé entró a la guardería, las rutinas se pusieron más duras y exhaustivas y me olvidé de darme un tiempo para mis cosas. Y cuando llegaba a tener tiempo estaba, estoy, tan exhausta que lo dejo para luego y ese luego nunca llega. 

Todos los días me siento súper afortunada, pero también nunca había estado tan cansada en la vida y nunca imaginé como un ser tan pequeñito podía ser tan demandante, está de locos la verdad, pero deben saber que estoy inmensamente feliz con esta nueva aventura y estoy aprendiendo mucho en todos los aspectos: como mamá, hija, pareja, godín, ama de casa y sobre todo mujer. 

Pero, esperen, no todo en esta nueva faceta de ser mamá es drama. Aunque estos últimos meses han sido muy duros para mí en diversos aspectos de la vida, no solo como mamá, y que a pesar de que tuve una racha de más días malos que buenos, he ido trabajando en mi mente que hay cosas por cambiar.

Puse en una lista todo lo que dejé de hacer y me di cuenta de que todo se puede hacer, solo que a veces la flojera y mi poco sentido de la organización y tiempo le dan prioridad a cosas que no debo. Entendí que una se tiene que súper organizar y a veces también pedir y aceptar un poco de ayuda.

También entendí que no puedo cargar el mundo sobre mis hombros, que las cosas no siempre se van a hacer como yo diga y quiera, que debo ser más flexible y sobre todo feliz. Mi bebé ya cumplió un año y siento que me perdí muchos días de su crecimiento por darle prioridad a cosas y a gente que no debía.

Por otro lado reconocí el valor de todo lo que dejé de hacer: cocinar por placer no por obligación, tomar fotos de todo y nada, escribir hasta desahogarme, organizar mi ropa, poner mis canciones favoritas.. Todo tiene que volver en la medida de lo posible.

Así que aquí estoy, dándome tiempo para escribirles porque las extraño. Dándome tiempo para regresar una parte de mi antes de ser mamá y de mi nueva yo. Dándome tiempo para ser feliz y para crear más momentos con mi nueva pequeña familia, para más amor y autoamor.

Así que espero que nos leamos pronto ¡les mando besos!

Chilanga, capricornio, comunicóloga, fotógrafa frustrada, amante de los viajes y los tacos, runner, yogui, comelona y parlanchina en potencia. Enamoradiza mal plan, tequilera de corazón, hiperactiva a más no poder y drama queen desde 1988.

¿Qué opinas de esta nota?