Supera los pretextos que te impiden hacer ejercicio

Ahora que todo mundo está en casa, me he dado cuenta que muchas personas (incluida yo), han decidido que es el mejor momento para empezar a hacer ejercicio y ponerse en forma; sin embargo, muchas se vuelven desertores (incluida yo), porque encuentran ene cantidad de pretextos para dejar de hacerlo o pero aún, para ni si quiera intentar hacerlo.

Cuando empezó esto de la cuarentena bajé una aplicación para hacer barre y yoga. Empecé súper motivada, la primera semana me levanté súper temprano y el día me rendía increíble. Después, factores como que David se volvió un bebé murciélago al perder sus horarios, hicieron que ahora no quisiera dormir temprano, por lo tanto yo tampoco, entonces me empezó a costar trabajo despertarme.

Después pasé mi rutina a la tarde, pero entonces me rompía el día con el resto de mis actividades. No me salía hacer ejercicio entre trabajo, preparar comida, hora del baño, quehaceres, bebé, bla, bla bla… Y así fue como deserté. 

Pero entonces me di cuenta que solo eran pretextos, y entonces los podía erradicar solo siendo más organizada. Entendí, que así como yo había muchas personas que se ponían diversos pretextos para no ejercitarse y que en realidad todos tienen solución. Así que decidí ponerte algunos ejemplos de los pretextos más comunes que te impiden hacer ejercicip, para que si eres una desertora como yo o no te animas a empezar, te pongas las pilas y de una vez por todas hagas ejercicio.

1. Tengo hijos y no me dejan hacer nada

Si este es tu pretexto, déjame decirte que ya pasé por ahí. Todas las veces que hago ejercicio cuando David está despierto pasa lo mismo. Llega un punto en que está encima de mí, montado como si yo fuera caballo o pasa por debajo de mis piernas, un día hasta me mordió un pie… hermoso. Lo único que prendí es que si él está dentro de mi rutina, lo mejor es integrarlo a ella, entonces lo uso como pesa para algunos ejercicios y le pongo otro tapete al lado de mí para que me imite. Funciona, pero debes ser paciente y tener cuidado, ya que como cualquier niño, querrá estar encima si o sí porque es una actividad nueva e interesante.

2. No tengo tiempo

Mmm, el tiempo es relativo. Déjame decirte que siendo mamá, godín, esposa, hija, señora que hace el quehacer y la comida, mientras atiendo un blog, tengo otros proyectos alternos, me doy mi tiempo para ver Netflix, tengo mis 15 minutos de escondite en el baño para que nadie me moleste y me queda tiempo de esparcimiento y con mi familia, he entendido que tiempo hay de sobra, solo que no sabemos cómo organizarlo. A veces se nos va la vida en el ocio, el celular, la tele, equis cosa, y cuando vemos ya se nos pasó la vida. Entonces trata de poner un poco más de empeño en organizar tu día. Pon horarios, pero esta vez cúmplelos, y en ellos, dedica en un principio al menos 30 minutos para poder ejercitarte. Cambia media hora sentada en el baño viendo el celular, a hacer sentadillas 🙂

3. No me puedo parar temprano

Es el pan nuestro de cada uno de mis días. Con un bebé que dejó de ir a la guardería, tenemos días buenos donde duerme temprano y días eternos en que decide ver Toy Story por vigésima vez, a las 12 de la noche… Así que pararme temprano me cuesta terrible. He intentado hacer ejercicio a todas horas, pero sin duda el horario que mejor me ha funcionado ha sido en la mañana. Así, me da chance de bañarme y desayunar temprano y además, hacer ejercicio durante este horario me da un shot de energía para rendir todo el día.

Tengas o no pequeños en casa, lo mejor es tratar de poner un horario fijo para dormir, los fines de semana nos podemos desvelar un poquis, pero entre semana haz un intento por dormir a la misma hora y 30 minutos antes de hacerlo, evita estar viendo la tele o el celular, la luz que estos dispositivos emiten nos aceleran. Así que mejor opta por unas velitas, musiquita tranquila, luz bajita y hasta unos minutos de meditación para que caigas como oso. A la mañana siguiente te sentirás descansada y con ganas de despertar tempranito para tu rutina.

4. No me siento motivada

Hay personas que prefieren ir a correr, al gimnasio o a sus clases acompañados y esto les sirve porque hay alguien más que es ese empuje que necesitan para no desertar. Ahora que estamos en casa y si tienes la fortuna de estar acompañada, trata de motivar a los que vivan contigo para que se unan de alguna forma a tu rutina de ejercicio. Planea algunos entrenamientos de pareja o en familia para que la cosa se ponga buena, y en una de esas hasta competitiva. Si estás solita, entonces ponte un reto: por ejemplo, si tu objetivo de hacer ejercicio es bajar de peso, entonces pésate o mídete cada semana para que veas tu avance. Cuando sea positivo, date un premio, algo rico de comer, un lujito, etc. Cuando sea negativo, entonces usa algo de alcancía y aporta la cantidad que decidas como un tipo castigo. La cosa aquí es sentirse motivada para no desertar. 

5. No estoy de humor o peor aún, me está bajando

Cuando las hormonas se ponen locas y mi humor no anda al mil, quisiera pasar todo el santo día en la cama, pero eso está medio depre ¿no? Entonces mejor hay que activarse. También a veces es algo incómodo hacer ejercicio si te está bajando, si usas toallas la neta se vuelve todo un drama. Yo haciendo yoga moría de miedo y de plano evitaba esos días para ejercitarme, pero entonces encontré unos tampones súper buenos de PLAYTEX que se llaman Sport Compact, son justo lo que una necesita para seguir ejercitándose en esos días. Son súper cómodos, compactos y flexibles para que nades, corras, te estires, todo. Además, cuando nos está bajando y tenemos cólicos, no hay nada mejor que una dosis de ejercicio para que los músculos se calienten y el dolor baje.

6. No necesito ejercitarme

Linda, aunque por naturaleza goces de un físico envidiable, el ejercicio no es solo para ponernos más sabrosas, también es para estar sanas y tener una mejor calidad de vida. No sabes lo linda que se pone la piel después de una buena rutina y un rico baño, los poros se liberan, la grasita se va. También todo el cuerpo se tonifica, la sangre corre de mejor forma. Ejercitarse tiene muchos beneficios, además de que te hace sentirte mejor contigo misma y te da una dosis química que te hace estar más de buenas y menos de malitas o frustrada. 

Los pretextos son muchos, pero las soluciones también. Así que a ponernos en forma para que terminada esta cuarentena todos nos pregunten ¿qué te hiciste, chula? 🙂 

Chilanga, capricornio, comunicóloga, fotógrafa frustrada, amante de los viajes y los tacos, runner, yogui, comelona y parlanchina en potencia. Enamoradiza mal plan, tequilera de corazón, hiperactiva a más no poder y drama queen desde 1988.

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