La siguiente parada en este tour por Valle de Bravo fue la hermosa cascada Velo de Novia que se encuentra dentro de Avándaro, una zona que ahora alberga cientos de casas muy lujosas y en donde te aseguro que querrías vivir sin pensarlo dos veces.


Cuenta la historia que una joven mazahua se enamoró de un hombre blanco. Ella era tan hermosa que los padres del joven no tuvieron ningún inconveniente en que la joven pareja se casara.
Pero ya sabes, como en todas las historias de amor, siempre hay una entrometida que anhela al apuesto hombre prohibido, y aquí no era la excepción.
Esta chica estaba muy, pero muy enamorada de este joven, así que decidió llevarlo con engaños hasta su casa la noche anterior a la boda. Ahí le dio una bebida envenenada con la cual él cayó dormido profundamente.
A la mañana siguiente, la joven mazahua, esperando en el altar, tristemente se dio cuenta de que el joven nunca llegaría a su boda. Así que desconsolada corrió hacia las afueras de Avándaro y desconsolada se tiró al vacío. Mientras caía, su velo se quedó atorado (por eso el nombre de Velo de Novia), pero a pesar de esto, ella llegó al final y cayó muerta.
Cuando el joven despertó, corrió a buscar a su amada. Al escuchar la triste noticia y tras pasar varios días desesperado, se colocó al pie del precipicio, se saco el corazón y le arrojó. Éste se convirtió en una roca, la cual ahora es golpeada por otro chorro de agua, que en aquél entonces era la sangre del joven que murió por su amada.


Esta es la triste historia que envuelve a esta hermosa cascada. La cual es impresionante vista desde abajo. Aunque para llegar a ella la bajada es un poco difícil, es algo que debes hacer si ya estás ahí.
Cuando regreses de visitar la cascada, te recomiendo pasar por el pequeño mercadito, en donde encontrarás antojitos mexicanos, así como artesanías y ropa confeccionada en el lugar a precios muy accesibles.


Después de estar aproximadamente un par de horas en la cascada, nuestro recorrido siguió para llegar al por fin esperando Valle de Bravo.
Nuestro tour incluía un increíble paseito en yate para conocer la laguna, que en realidad no es una laguna natural, sino que hace muchos años era una zona vacía que fue inundada para crear este hermoso lugar en el cual se realizan varias actividades deportivas.


El paseo en el yate es algo que no te debes perder, dura aproximadamente una hora y mientras que ves las hermosas casas al lado de la laguna, puedes escuchar la música en vivo, mientras disfrutas de una cervecita o alguna botana. Eso sí, procura ponerte protector y llevar sombrero, porque si eliges alguna zona en donde caiga el sol, es un hecho que llegarás a tierra, muy bronceada.




Después de disfrutar el paseo en el yate, decidimos buscar un lugar para comer. La oferta gastronómica es algo increíble en Valle de Bravo, ya que puedes encontrar desde lugares muy económicos y lindos, hasta otros más chic y un poco más caros, o si lo prefieres, hasta puedes disfrutar de comer en los botes-restaurantes.
Nosotras elegimos un restaurante italiano llamado “Rústica Pizza & Pasta” que se encuentra justo frente a la marina. La comida estuvo deliciosa, pedimos pizza, ensalada, pasta y una jarra de clericot para compartir. ¡Todo riquísimo! y no muy caro.


Así que con la panza llena y el corazón contento, aprovechamos las últimas horas en Valle de Bravo para conocer el centro.
Como todo pueblito, Valle tiene una plaza principal que está a unas cuantas cuadras de la marina. Si vas, puedes visitar la Parroquia de San Francisco de Asís y el kiosko de la plaza. Alrededor de ella hay muchas tienditas para comprar artesanías hechas de un material parecido al mimbre que están bellas bellas si te gusta la decoración; así como lugares con más antojitos, postres, cafeterías y más.




Como faltaba poco para que tuviéramos que regresar a nuestro camión, decidimos llegar al punto de encuentro que el guía nos indicó por otro camino. Así que literal puebleamos, y encontramos muchas tienditas de productos orgánicos de belleza, varias boutiques con ropa y accesorios muy lindos y un mercado sobre ruedas de piezas de cerámica.
Al lado del lugar en donde nos quedamos de ver se encuentra el Santuario del Señor de Santa María Ahuacatlán, el cual resguarda a un Cristo Negro que sobrevivió a un icendio. La pequeña iglesia es muy bonita, así que no dudes en entrar a dar gracias.


Después de visitar la iglesia, nos reunimos con el resto de nuestro grupo y emprendimos el viaje de vuelta hacia el D.F.
Como conclusión te puedo decir que si no conoces Valle de Bravo ¡no te lo puedes perder! porque a diferencia de otros pueblitos como San Miguel de Allende y Tepoztlán, este Pueblo Mágico aún no se convierte en un destino carísimo, en donde solo ves extranjeros (aunque no estaría mal para nosotras ¿o si?) que tiene un sinfín de opciones para comprar y comer a precios accesibles y que sin duda, posee cientos de zonas llenas de belleza que admirar. ¡Visítalo pronto!

